Fútbol y memoria selectiva, la influencia de la nostalgia digital convierte errores en leyendas

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El análisis de The New York Times revela cómo la memoria colectiva revaloriza objetos polémicos del fútbol (Imagen Ilustrativa Infobae)

15 años después de que el balón Jabulani se convirtiera en objeto de fuertes críticas durante el Mundial 2010, ha adquirido un estatus casi mítico en la memoria colectiva de los aficionados al fútbol.

Un análisis de The New York Times expone cómo la llamada turbo-nostalgia está modificando la percepción sobre el pasado futbolístico, al punto de transformar objetos y momentos antes vilipendiados en auténticos símbolos celebrados en redes sociales.

El caso del Jabulani, señalado entonces de arruinar el espectáculo en Sudáfrica, muestra cómo la reinterpretación de la historia puede distorsionar la evaluación del presente en el fútbol actual.

El balón Jabulani, criticado en 2010, se convierte en símbolo nostálgico del fútbol

En 2010, el Jabulani enfrentó un consenso negativo entre jugadores y expertos. Su diseño, con menos paneles que cualquier otro balón anterior, generaba trayectorias impredecibles que complicaban el control. No solo los arqueros, tradicionalmente críticos, manifestaron su descontento; también los futbolistas de campo expresaron su frustración.

Joe Cole, mediocampista inglés, afirmó que el balón “le quitó parte de la habilidad al juego”. Robinho, entonces referente de Brasil, fue más contundente: “La persona que diseñó este balón nunca jugó al fútbol. Pero no hay nada que podamos hacer”, declaró, según recopiló The New York Times.

Redes sociales y la exaltación nostálgica

A pesar de aquel rechazo, la percepción del Jabulani en redes sociales ha cambiado radicalmente. Mensajes virales en plataformas digitales lo describen como “el mejor balón de la historia” o “una bendición para los espectadores”, y hasta plantean utilizarlo en todas las ligas para generar partidos impredecibles y llenos de goles.

La percepción del balón Jabulani cambió en redes sociales, pero las estadísticas contradicen su fama actual (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, la realidad estadística desmiente esta visión romántica: el Mundial 2010 registró la segunda tasa más baja de goles por partido en la historia del torneo, solo superada por la edición de 1990. España, campeona de esa edición, se impuso con apenas 8 goles en 7 partidos.

Además, la cantidad de goles desde fuera del área —26— fue idéntica a la de 2006, lo que desmiente la idea de que el Jabulani propiciara anotaciones espectaculares desde larga distancia.

La revalorización de épocas pasadas no se limita a objetos como el Jabulani. La nostalgia también afecta la percepción de jugadores históricos. Figuras como Ronaldo y Zinedine Zidane, cuyas trayectorias se exhiben hoy en compilaciones de YouTube, son objeto de admiración que suele ignorar los matices de sus carreras.

La nostalgia en redes sociales también revaloriza a jugadores históricos como Ronaldo

Ronaldo solo conquistó una liga europea y nunca se acercó a ganar la Copa de Europa, mientras que Zidane vivió un periodo de 18 meses tras el Mundial 1998 en el que perdió confianza y sus equipos mejoraron tras su salida. La memoria colectiva selecciona únicamente los momentos más brillantes, como el gol de Ronaldo al Compostela o la volea de Zidane en la final de la Champions League, omitiendo los episodios menos favorables.

Este fenómeno abarca otros nombres. George Weah, recordado por su gol para el Milan ante el Verona en 1996 y su Balón de Oro, solo marcó 7 goles ese año. Duncan Ferguson, famoso por sus potentes remates de cabeza y a menudo mencionado en relatos nostálgicos, nunca superó los 11 goles en una temporada de la Premier League, apenas uno más que Beto en la campaña 2024-25. Pese a estos datos, la revisión retrospectiva de los años 90 suele rozar la idealización.

Turbo-nostalgia y la percepción de nuevas generaciones

La memoria colectiva recuerda solo los momentos más brillantes de Zidane, ignorando sus fracasos

La turbo-nostalgia afecta incluso a quienes no vivieron aquellos años. El escritor estadounidense John Koenig desarrolló el término “anemoia” para definir la nostalgia por épocas no experimentadas. Hoy, adolescentes que nunca vieron el fútbol de los noventa o principios de los 2000 aseguran estar “en contra del fútbol moderno” y sostienen que “el juego se ha perdido”.

David McGoldrick, exdelantero del Sheffield United y ahora en el Barnsley, explicó a The New York Times su preferencia por futbolistas como Ronaldinho y Paul Gascoigne, a pesar de que sus carreras casi no coincidieron y fueron excepcionales para su tiempo.

Paralelamente, el fútbol actual ofrece talentos como Lamine Yamal, aunque la percepción dominante insista en que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Muchos jóvenes afirman que el fútbol ha perdido su esencia, aunque no experimentaron épocas pasadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La instantaneidad y acceso a clips y listas de reproducción han amplificado este fenómeno. Hoy es posible crear en minutos una compilación que resuma lo mejor de cualquier año musical o futbolístico, lo que genera comparaciones entre los mejores momentos pasados y cualquier semana del presente. Esta visión, inherentemente sesgada, contribuye a la sensación de que el presente nunca iguala al recuerdo.

El impacto de la turbo-nostalgia trasciende el deporte. Una encuesta de YouGov citada por The New York Times mostró que las personas suelen considerar su juventud como la mejor época, mientras que los jóvenes actuales son más propensos que generaciones anteriores a idealizar periodos anteriores a su nacimiento. Esta tendencia puede distorsionar la percepción de la realidad contemporánea y promover insatisfacción con el presente.

A pesar de las críticas al fútbol actual, los datos describen una realidad distinta. La Eurocopa 2024, catalogada por algunos medios como “aburrida” o “una de las peores en mucho tiempo”, ofreció partidos de alto nivel y un campeón destacado.

Los datos contradicen la visión negativa sobre la calidad del fútbol contemporáneo (crédito creada con IA)

La Premier League registra cifras récord de asistencia y una calidad técnica y táctica sin precedentes, con promedios de goles por partido en máximos históricos. Como indica The New York Times, la liga inglesa se ha consolidado como la más competitiva del mundo.

Quizá dentro de unos años, la temporada que hoy se discute con escepticismo será recordada como una época dorada, incluso si en su momento fue tan cuestionada como el Jabulani en 2010.

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