Disciplina, tecnología y mentalidad, las claves que sostienen la carrera de Mohamed Salah en la élite de la Premier League

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El Liverpool rompió su política y renovó a Salah por dos años, destacando su alto rendimiento

En una Premier League marcada por la intensidad y el recambio constante, los ojos vuelven una y otra vez hacia Mohamed Salah.

A los 33 años, mientras tantos colegas ven cómo la velocidad y la potencia comienzan a ceder, el egipcio esquiva el reloj y sigue en la cima. No es magia, ni azar: detrás de cada desborde y festejo hay una rutina casi obsesiva, tecnología de vanguardia, alimentación precisa y una cabeza entrenada para no perder nunca el foco.

El inicio de temporada encontró a Salah como siempre: protagonista. Anotó ante el Bournemouth y ratificó su condición de referente, mientras un nuevo reconocimiento llegaba a sus manos: fue elegido, por tercera vez, como Jugador del Año por la Asociación de Futbolistas Profesionales de Inglaterra, algo inédito en la historia del galardón.

La disciplina y la tecnología de Mohamed Salah lo mantienen en la élite del fútbol a los 33 años (AP/ Jon Super)

La magnitud de su presente impacta a tal punto que el Liverpool rompió su política habitual de no renovar por largo plazo a futbolistas mayores de 30 y le ofreció un nuevo contrato por dos años, una excepción reservada solo para aquellos que, como Salah, redefinen los estándares del alto rendimiento en la élite inglesa.

Rutinas de entrenamiento y tecnología de vanguardia

La raíz de estos logros está en una rutina de entrenamiento y recuperación poco convencional. Salah perfeccionó su método durante su paso por la Roma, sumando equipos de cardio, pesas y creando un campo de prácticas propio en su casa.

Ya en Liverpool, intensificó esas pautas: mientras otros jugadores se distraen antes de entrenar, él aprovecha el tiempo en el gimnasio con ejercicios de fuerza abdominal y trabajo rotacional.

El egipcio combina rutina, alimentación y fortaleza mental para seguir brillando en el Liverpool (Instagram/@mosalah)

El doctor Ben Rosenblatt, expreparador físico de la selección inglesa, explicó a The Athletic que Salah da prioridad al fortalecimiento del tronco para absorber el contacto y moverse con agilidad en espacios reducidos, clave en su forma de jugar.

En su vivienda, dos habitaciones están dedicadas exclusivamente a su preparación: cuenta con pesas libres, cinta de correr, bicicleta estática, máquina de Pilates y aparatos de resistencia. Además, utiliza crioterapia, exponiéndose a temperaturas extremas para acelerar la recuperación muscular, y una cámara hiperbárica que le permite recuperarse más rápido tras partidos exigentes. “Mi esposa dice que paso más tiempo con mis máquinas que con ella”, reconoció Salah en una entrevista con L’Equipe.

El impacto de estos hábitos es contundente: hasta la lesión sufrida en la Copa Africana de Naciones en enero de 2024, Salah solo se había ausentado en diez partidos de Premier League durante seis temporadas y media, un dato inusual para futbolistas sometidos a una exigencia tan alta.

Alimentación y disciplina cotidiana

La alimentación minuciosa es otra clave de su método y termina extendiéndose al vestuario. Salah aconsejó a Harvey Elliott alejarse del pan blanco y cambiarlo por opciones más saludables.

Su desayuno incluye, por lo general, pan integral con frijoles o aguacate; en su dieta dominante no faltan el brócoli, las batatas, pescados, pollo y ensaladas. Si sale a comer, prefiere sushi y solo se permite una pizza mensual o un koshari cuando regresa a Egipto.

Como musulmán practicante, evita el alcohol, una decisión que —según relató Jürgen Klopp en The Athletic— favorece una mejor y más rápida recuperación después de partidos de alto voltaje.

La alimentación estricta y la disciplina cotidiana son claves en la longevidad deportiva de Salah (Instagram/@mosalah)

Preparación mental y adaptación dentro del campo

Además del físico, la fortaleza mental sostiene toda la estructura. Salah incorpora la meditación y la visualización a su rutina diaria: dedica minutos a imaginarse en situaciones de gol y analiza porteros rivales.

Complementa ese trabajo con yoga y ejercicios de respiración guiada para administrar la presión y regular las emociones. “La regulación emocional es fundamental para quien debe rendir bajo presión extrema de forma repetida”, explicó Rosenblatt en The Athletic.

En el plano táctico, Salah ajustó su juego para potenciarse con el paso del tiempo. Según The Athletic, en la temporada 2024-25 realizó menos carreras al espacio que en ciclos anteriores —pasó de 10,97 por partido en 2023-24 a 8,95—, pero ha subido notablemente la eficacia: elige mejor cuándo moverse y así genera más tiros y goles por participación.

La preparación mental, con meditación y visualización, fortalece el rendimiento de Salah bajo presión (REUTERS/Dylan Martinez)

Modificó además el punto de partida de sus desmarques, arrancando desde posiciones más retrasadas para aprovechar el espacio y alcanzar velocidades de hasta 31,1 km/h, la cifra más alta de su carrera.

Trabajo y mentalidad: la huella de Salah

Detrás de cada logro, hay un ritual diario: entrenamientos diseñados al milímetro, alimentación precisa y una mente enfocada en el detalle.

Así es como Salah se reinventa cada temporada y desafía lo establecido. Su impacto va mucho más allá de los títulos o las estadísticas; su ejemplo inspira dentro y fuera del vestuario y sostiene la convicción de que el trabajo, la disciplina y la inteligencia pueden estirar la vigencia en la cima.

El fútbol europeo encuentra en el egipcio no solo a un campeón, sino a un símbolo de profesionalismo, evolución y resiliencia.

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